Las consecuencias

José Pablo Coello
en CANCHA


Tras una larga investigación que tomó más de un año, la NFL anunció una suspensión de seis partidos para "Zeke" Elliott, corredor de bola que se ubicó tercero en la votación para el MVP del año pasado, tras su temporada de novato. La decisión tiene varias implicaciones que vale la pena analizar, sobre todo, cuando se trata de la franquicia más valiosa de la liga.

Desde el punto de vista

deportivo, Dallas tiene suerte de contar con una línea ofensiva que, a pesar de la salida de Ronald Leary y del retiro de Doug Free, seguirá siendo una de las mejores. Además, la presencia de Alfred Morris, Darren McFadden y Ronnie Hillman debe permitirle a Jason Garrett mantener la filosofía ofensiva que los llevó a ser una de las unidades más productivas el año anterior.

Sin embargo, de los seis juegos que Elliott se perdería, al menos cuatro pintan para ser complicados. El partido inaugural en casa ante Gigantes, las visitas a Denver y a Arizona, y el clásico ante Green Bay, serán enfrentamientos en donde la ausencia de "Zeke" pudiera ser fundamental.

Aún más trascendente me parece la advertencia que Roger Goodell le hizo a Elliott en la carta en la que le comunicó su sanción. Un nuevo caso de violencia doméstica significaría una suspensión definitiva e indefinida y solamente después de un año de inactividad, "Zeke" estaría en condiciones de solicitar el perdón y la posibilidad de regresar a la liga. En pocas palabras, con tan sólo 22 años de edad, Elliott está en "tres y dos" y un nuevo error podría ponerle fin a su prometedora carrera.

Finalmente, el caso ha puesto en evidencia a Jerry Jones y lo ha confrontado con el comisionado. Jones es quizás la figura más influyente dentro del grupo de 32 dueños y quizás por eso le restó importancia a la investigación y aseguró públicamente que su jugador era inocente, tratando de presionar a Goodell. Tal como sucedió en el "Deflategate", el comisionado hizo caso omiso a las declaraciones del dueño de los Vaqueros y aplicó el reglamento a rajatabla.

Hay reportes que señalan que Jerry Jones está furioso por la sanción, aunque su enojo tendría que estar dirigido a Elliott, y no a quienes lo castigaron. Jones está en deuda no sólo con la víctima, sino también con la liga. Falta ver si tiene la humildad para aceptar su error y ofrece disculpas. De lo contrario, la estabilidad del comisionado en su puesto se vería seriamente comprometida si, a sus roces recientes con Robert Kraft, sumamos un distanciamiento con Jones.

 
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