Amnesia

Javier Alarcón
en CANCHA


Los gritos pidiendo la renuncia de Luis Miguel Salvador a su puesto como directivo del Monterrey, no hace tanto, han desaparecido del Tecnológico a golpe de resultados. Ha sido el propio Luis Miguel el que encontró soluciones para un momento de baja futbolística natural de un equipo que nos ha acostumbrado a los sitios de honor en la tabla de posiciones con frecuencia.

Ese mismo directivo,

reitero, que escuchó la solicitud de renuncia proveniente desde todos los sitios de la grada, es el mismo que hoy tiene a Rayados a nada de la cima y con el jugador más caliente del torneo: Dorlan Pabón. Pero hay que hacer memoria para que no nos atrape la amnesia: a la designación de Carlos Barra como entrenador, se le vinieron cascadas de cuestionamientos al multicitado directivo.

Pese a ser el auxiliar añejo de Vucetich, a Barra se le dijo de todo. Que si no tenía personalidad, que si no iba a poder con el paquete, que le faltaba liderazgo. Y es que se confunde gritonear, manotear y hacerse notar, con capacidad de mando, de convencimiento y conocimientos tácticos.

Monterrey seguirá creciendo en el torneo. Es un equipo astuto, suficientemente experimentado y curtido, con un plantel amplio y con ese don ausente de la frialdad para saber en qué zonas del terreno posicionarse y cómo aniquilar a la presa en el momento menos previsto para el rival. En el momento en el que Suazo vuelva a estar en sintonía y situación física y futbolística, esa orquesta regiomontana estará a punto para darle pelea a cualquiera.

No hay calendario fácil, pero se le avecina al Monterrey la complejidad de las canchas visitantes y la "accesibilidad" de ciertos equipos cuando cumplan de locales, para afinar la puesta en escena.

Desde ahora veo a un equipo lo suficientemente balanceado por líneas, dúctil en mediocampo, con la pegada necesaria en ataque y los relevos en banca oportunos para llegar mejor que casi todos a la Liguilla. Y lo más relevante: con un técnico que por sus modales entiende que no está en el protagonismo su credibilidad hacia lo que ejecutan sus pupilos.

Mientras, Luis Miguel Salvador acompaña discretamente esas decisiones razonadas y efectivas de su técnico, que él mismo determinó. Diga lo que diga la tribuna.

 
 
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@Javier_Alarcon_